Explorar, orientar, decidir.
Hay una diferencia entre un stand que te informa y uno que te deja pensar. Este se construyó desde el segundo lugar. Sin punto de entrada obligatorio. Sin jerarquía que dicte por dónde empezar ni dónde terminar. Solo volúmenes, color, escala y el tiempo suficiente para que algo resuene.
Cada módulo contiene un fragmento de lo que podría ser una trayectoria. Juntos, no forman un catálogo: forman un paisaje. La arquitectura no orienta hacia una respuesta; orienta hacia la pregunta correcta.
Y en el contexto de una feria educativa, donde el ruido es constante y la presión enorme, ese silencio deliberado es la propuesta más radical que se podía hacer.